Periquito

 
El periquito mide algo menos que 19 cm de la cabeza a la punta de la cola, y pesa alrededor de 35 g. La variedad silvestre es la de color verde, con la cabeza amarilla y la espalda ondulada. Con éste color apenas se ven cuando se encuentran entre la vegetación. Si nace algún ejemplar azul, albino o violeta no vivirá mucho tiempo, ya que los depredadores pueden localizarle con demasiada facilidad. Posee el pico curvado hacia abajo, dos dedos hacia delante y dos hacia atrás. Esto le facilita trepar por los árboles y alimentarse de semillas.
 
Los periquitos son unos de los pocos loros capaces de producir hermosos cantos para comunicarse(lo que pudo dar origen a su cría), y expresan sus sentimientos con movimientos. Las hembras, caracterizadas por un pico mas grande, suelen cantar mejor que los machos. Si se les enseña con calma y habilidad, es posible que lleguen a repetir muchas palabras sencillas. Debido a su carácter, el periquito puede ser una mascota ideal para principiantes.
 
Se determina mediante las líneas en la frente, los jóvenes la tienen cubierta y los adultos, despejada, aparte de que los jóvenes presentan un plumaje descolorido. Aparte un periquito joven tiene el ojo completamente negro, y mientras crece se va desarrollando el iris que le deja un borde blanco alrededor de la pupila negra (excepto en la variedad pio recesivo que no desarrolla iris).
 
Los periquitos australianos son fáciles de domesticar, y pueden ser enseñados a jugar con la gente, haciéndolos una de las aves más extensamente difundida como mascota alrededor del mundo. Son tan inteligentes como muchos loros grandes, y prosperan con el estímulo de juguetes e interacción con la gente. Picotear es una actividad muy agradable, sobre todo para el periquito hembra. Un poco de material para picar siempre debe estar a mano, como una rama con la corteza o las piedras de calcio (hueso de sepia o jibia), que ayudan a guardar sus picos filosos y siempre sanos.
En cautiverio, viven un promedio de 5-8 años, pero pueden vivir hasta 15. La duración de su vida varía según el tipo del periquito australiano (los periquitos ingleses no viven tanto como sus primos en Australia y América, debido a años de la endogamia para cambiar su tamaño y rasgos físicos) y la salud del ave individual (ejercicio y dieta). Las enfermedades que pueden aparecer en cautividad son afecciones catarrales, diarreas, excoriaciones y alteraciones de la piel de las patas (debido a una limpieza poco rigurosa). También se pueden presentar tumoraciones y verrugas en las zonas cercanas al pico en ejemplares ya viejos o criados en un ambiente de excesiva suciedad.
 
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La alimentación del periquito se basa en el mijo y el alpiste, aunque debe complementarse con otras semillas o verduras (como la lechuga, espinaca, pimiento, zanahoria, mazorca de maiz...). Las frutas también son un buen complemento dietético para estos pájaros. De vez en cuando se les puede proporcionar un poco de pan o galleta, aunque siempre con precaución de que no les demos nada muy dulce. En las tiendas de animales se pueden encontrar bizcochos, barritas de semillas enriquecidas con vitaminas y otros suplementos especiales para estas aves. Como golosina natural se suele utilizar el panizo. El aguacate, el chocolate y el perejil son tóxicos mortales para los periquitos australianos.
 
El periquito más joven, si se le ha ido acostumbrando desde pequeño, toma una variedad de comida más fácilmente que uno más viejo que ha estado comiendo solo un tipo de semillas o alimento.
 

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