Tortuga de Agua

La jicotea elegante3 (Trachemys scripta elegans), también conocida como galápago de Florida,4 5 o tortuga de orejas rojas, es una subespecie de tortuga semiacuática perteneciente a la familia Emydidae, originaria de la región que comprende el sureste de los Estados Unidos y el noreste de México,6 aunque en la actualidad se encuentra en muchas otras partes del mundo gracias a su comercio como mascota.

Se les llama tortugas japonesas, a pesar de que no son originarias de Japón. Se piensa que se les pudo asignar este nombre debido a que dentro del ojo tiene una pequeña raya horizontal negra, que les da la apariencia de tener los ojos rasgados.[cita requerida]

Esta subespecie se ha convertido en la tortuga más comercializada del mercado7 y en una de las mascotas más populares en los últimos años,8 debido entre otros factores a que su cuidado es relativamente sencillo. Se ha vuelto muy popular en numerosos países.

Anatomía

El caparazón de esta especie puede alcanzar hasta los 30 cm de longitud, aunque se han encontrado ejemplares de más de 40 cm, pero en promedio miden de 12 a 20 cm.10 Las hembras suelen ser un poco más grandes que los machos. Llegan a vivir entre 20 y 30 años, algunas tortugas incluso llegando a vivir más de 40.11 Al estar en cautiverio su vida suele ser más corta.6 La calidad del hábitat en el que se encuentren también influye en su esperanza y calidad de vida.

Las gigotea elegante son reptiles, por lo tanto son poiquilotermas, es decir, son animales de sangre fría, por lo que no pueden controlar por sí solos la temperatura de su cuerpo, así que dependen por completo de la temperatura del ambiente.8 Es por esto que necesitan tomar continuamente baños de sol para calentarse y mantener su temperatura interna. Si no logran mantenerse por encima de un umbral mínimo de temperatura, es posible que no puedan realizar su digestión y defecación con normalidad.

Su caparazón se compone de dos secciones: la superior, conocida como caparazón dorsal, y la inferior, también llamada caparazón ventral.8 En la superior se encuentra un escudo vertebral, que es la parte central del mismo y generalmente está un poco más levantada; un escudo costal, que se encuentra a ambos lados del escudo vertebral, está conformada por varias placas óseas y es la parte principal del caparazón; y un escudo marginal, que es el borde del caparazón y rodea completamente al escudo costal.12 La parte inferior es llamada plastrón o pecho y cubre toda la parte baja de la tortuga. El caparazón puede ser de diferentes colores. En las tortugas más jóvenes o recién nacidas, es de color verde hoja, y conforme van creciendo se oscurece un poco hasta volverse de un verde muy oscuro, para más tarde tomar un tono entre café y oliva. El plastrón siempre es de color amarillo claro. Todo el escudo está cubierto con rayas y manchas que en la naturaleza le ayudan a camuflarse mejor.

La tortuga además cuenta con un sistema óseo complejo, con cuatro miembros semipalmeados que le ayudan a nadar y que pueden salir del caparazón o retraerse en él, al igual que la cola. Su cabeza de la misma forma puede introducirse completamente dentro del caparazón. El nombre de esta especie, tortuga de orejas rojas, se debe a las dos manchas de color rojo ladrillo que se localizan en la parte posterior de sus ojos, en la posición donde se encontrarían las orejas, aunque estas manchas se van decolorando con el paso del tiempo.6 Algunos individuos también pueden tener una pequeña mancha de este color en la parte superior de la cabeza. En realidad la tortuga japonesa no tiene orejas, para la audición cuenta con unas membranas timpánicas.

Los principales órganos internos del animal son los pulmones, el corazón, el estómago, el hígado, el intestino y la vejiga, además de la cloaca y de la cola que son órganos externos muy importantes, en el caso de la cola porque junto con las patas le ayuda a dirigirse mientras nada.

 

Cuidados en cautiverio

Las tortugas japonesas suelen ser utilizadas como mascotas. A menudo son vendidas a precios bajos junto con pequeños recipientes de plástico, y pueden ser adquiridas por los niños, pero requieren cuidados específicos y muy meticulosos. Estas tortugas pueden vivir varias décadas con los cuidados adecuados, así que la posesión de una tortuga no es un asunto que deba tomarse a la ligera.

Los reptiles son portadores asintomáticos de las bacterias del género Salmonella.17 Esto genera preocupaciones justificables, dadas las numerosas referencias de infecciones en humanos vinculadas al manejo de tortugas18 que ha motivado restricciones a su comercialización en EE.UU.. Para muchos cuidadores,[cita requerida] mantener la higiene básica reduce enormemente el riesgo de cualquier tipo de infección en la mayoría de los casos. El potencial riesgo en la salud es otra razón por la que los niños no deberían tener contacto con las tortugas de orejas rojas o ser sus cuidadores principales. Si bien portan la bacteria que causa salmonelosis, no es muy preocupante si se tienen las medidas de higiene mínimas.

Aunque la realidad es muy distinta, ya que es igual de probable contagiarse de salmonelosis por un perro o gato que por una tortuga.

Las tortugas japonesas son omnívoras17 y se les puede proporcionar una gran variedad de alimentos diferentes incluyendo plantas y otros animales. Esta gama de comida incluye el alimento prefabricado que venden en cualquier tienda de mascotas, algunas plantas acuáticas, vegetales, insectos, peces y a veces alguna golosina como camarón o fruta, así como un suplemento vitamínico ocasional. El calcio (necesario para la salud del caparazón) también es importante y debe ser administrado como parte de la dieta.19 Se les puede dar a través del llamado hueso de jibia o de sepia, que les ayuda a recibir esta dosis fundamental de calcio y al mismo tiempo a afilar sus labios (al no tener dientes, utilizan los labios para partir su comida). El hueso de sepia puede dejarse flotando libremente sobre el agua y esperar a que lo atrapen. Estos huesos, formados por pequeños cefalópodos marinos, se encuentran habitualmente en pajarerías, ya que las aves de jaula los usan también para afilar sus picos[cita requerida].

Las tortugas más jóvenes tienden a ser carnívoras8 (comen más proteína animal), y cuando crecen se vuelven más herbívoras. Cuando tienen menos de 3 años, necesitan recibir muchas proteínas pues están en una etapa crucial de su crecimiento. En la naturaleza suelen alimentarse de grillos, caracoles de agua, guppys, lombrices de tierra y otros pequeños animales, que si se les pueden proporcionar en cautiverio, es mucho mejor.19 Estos pequeños animales pueden ser criados en casa o se pueden conseguir en cualquier tienda especializada en reptiles. En cuanto a la carne, es conveniente ofrecérsela cruda .También se les puede ofrecer pescado, procurando que sea apto para el consumo humano. También se les puede suministrar artemia viva, que mantendrá activas a las tortugas a la hora de cazarlas. Los camarones del género Gammarus se venden deshidratados como comida ocasional para este animal, pero no deben tomarse como la base de su dieta. Se les pueden ofrecer frutas (ocasionalmente), siempre y cuando no sean ácidas, y vegetales, pero debe tenerse cuidado con la lechuga pues si ingieren demasiada actuará como laxante.[cita requerida]

La frecuencia con que deben ser alimentadas depende especialmente de su edad. Mientras más pequeña sea, con más frecuencia se les debe dar de comer (hasta tres veces al día). A los ejemplares adultos se les puede proporcionar alimento 1 vez al día, 6 días a la semana. En cuanto a las raciones, lo mejor es darle alimento hasta que se rehúse a comer más, para asegurarse de que quede satisfecha.[cita requerida]

Las tortugas necesitan estar en el agua para tragar la comida ya que no producen saliva.[cita requerida] Pueden tomar alimentos que estén en tierra pero se los llevarán dentro del agua para consumirlos. Además, conviene alimentar a la tortuga en un contenedor separado pues esto propicia un hábitat más limpio que requerirá menos mantenimiento y cambios de agua menos frecuentes. Hacer esto crea un ambiente más saludable para las tortugas japonesas.[cita requerida]

Cuando la temperatura del ambiente está por debajo de los 10 °C (50 °F), las tortugas pueden hibernar y no comen. Cuando está entre los 10 °C y los 20 °C (68 °F), pueden ser alimentadas una vez al día. Cuando se encuentra entre los 20 °C y los 30 °C (86 °F), se les puede dar de comer 2 ó 3 veces al día. Las tortugas de orejas rojas necesitan mucho alimento en los días de verano en que la temperatura supera los 30 °C

                                                TAMBIEN - TORTUGA DE TIERRA